Nunca he negado que durante los dos meses que he estado viajando por China he sufrido un acusado desgaste mental. In situ puede que no fuese totalmente consciente de ello, pero a medida que se acercaba el momento de abandonar el país, mis deseos de salir lo antes posible eran cada vez más fuertes. No me gusta reconocerlo. No me resulta fácil admitir que he “fracasado” o que un país ha podido conmigo, pero es lo que hay. Quizá dos meses fueron demasiado tiempo para una “primera vez”; quizá si hubiese viajado en otras condiciones (¿hotelitos de lujo y guía-traductor?) la estancia se me hubiese hecho más llevadera.En un intento de compararme con aquellos a los que India les provoca sensaciones semejantes, me preguntaba: “¿Qué es lo que no te ha gustado? ¿La pobreza? ¿La suciedad? ¿Te han tratado mal?” Pero nada de eso encajaba con mi experiencia en China: nadie me ha tratado mal, y no he visto excesiva pobreza o suciedad (bueno, depende de dónde).Algo que, no me cabe duda, ha influido mucho en mis emociones, ha sido la propia idiosincrasia china. Al principio lo observaba todo con curiosidad e incluso con gracia (sus costumbres, sus escupitajos en el vagón del tren, sus nauseabundos baños públicos…) pero China es otro mundo, con otras reglas, y en dos meses uno no se adapta a ello. Y si no te adaptas, estás expuesto al desgaste.n definitiva, creo que han sido muchas cosas. Incluso algunas más superficiales y sólo culpa mía, como aguantar un viaje de 21 horas desde Xi’an a Shanghai en asiento duro con un chino debajo de las piernas, y otro comiendo patitas de pollo frente a mi. Ese tipo de cosas me han ido cansando poco a poco, “acumulativamente”, hasta que al final he colmado mi vaso.Espero que nadie malinterprete esta entrada. De China hay muchas cosas que me han gustado mucho, y lo sabéis, pero también hay cosas que me han dejado mal cuerpo,es sólo una reflexión personal que comparto con vosotros, principalmente como desahogo, y por si a alguien pudiese serle útil en un futuro. Una experiencia más, un punto de vista más. Sin más.
